A partir de un proyecto de educación ambiental enfocado en generar abonos a partir de desechos de cocina, sembrar en la azotea y técnicas para emplear la hidroponia, se detectó la demanda por esta actividad abriendo una oportunidad de negocio.
Carolina Lukac, fundadora del Centro de Agricultura Urbana Romita, asegura que hay un basto mercado para esta actividad, que no solo implica ofrecer talleres en técnicas de hidroponia, organoponia y huertos biointensivos, entre otros.
De acuerdo con datos de la ONU, para el 2050 se calcula que las urbes concentrarán el 80% de la población, lo que implica una gran presión para la producción de alimentos. Por lo tanto, una alternativa viable será el desarrollo de la agricultura urbana, al ofrecer la posibilidad de consumir alimentos frescos y saludables en medio de un paisaje verde en plena ciudad.



