Enriquecer las colecciones privadas de ricos y anónimos empresarios, o simple avaricia y ambición son los sustentos de los saqueadores de tesoros arqueológicos marinos y terrestres.
La problemática económica de los altísimos costos que representa una expedición submarina podría quedar resumida en una frase irónica publicada en la revista Treasure quest, “Para descubrir una mina de oro, primero es necesario encontrar una mina de dinero”.
En México, Pilar Luna, pionera de la arqueología subacuática y titular de la Subdirección de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología, INAH, cuestiona: “Es imposible que de un saqueo como el que hacen estos grupos, surja un buen trabajo de investigación, pues no se aplican los métodos y técnicas necesarios que posteriormente producirán conocimiento.



