De acuerdo con la Unión Nacional de Avicultores, el consumo en México es de 20.3 kgs al año por persona (aproximadamente 332 piezas), esto nos coloca como el tercer país consumidor de huevo, abajo de Taiwan y Japón. De este mercado, mucho desconocen los beneficios del huevo orgánico, su mejor valor nutritivo y mayor higiene.
El huevo orgánico, también llamado enriquecido, ecológico o campero, es una alternativa real para pequeños productores que buscan nuevos caminos y que pese a tener poco capital poseen algo de visión comercial. Este producto, obtenido a partir de alimentar a las gallinas de manera natural, libres de condiciones insalubres, sin iluminación artificial, representa una interesante oportunidad de diversificación.
Martha Zárate de Graja Organica, una ecotienda que vende casi 8 toneladas mensuales de productos orgánicos en la Ciudad de México -incluidas unas 60 cajas de huevo orgánico – comenta que este mercado despierta cada vez mayor interés. “La gente esta convencida de comprar huevo orgánico y para los productores, esto es una oportunidad de incrementar utilidades sin grandes inversiones; aumentos hasta en 150 a 300%
La inversión es solamente adaptar los gallineros y modificar la alimentación, incluyendo germinados, que además son muy baratos. A la venta, el precio del huevo orgánico puede ser de 15 a 20% sobre el huevo tradicional.
El punto clave para esto es también conocer al cliente; los compradores ecológicos rechazan el huevo blanco y pequeño. El huevo de las gallinas coloradas – Rhode Island – es más grande y colorido.
De acuerdo con el Centro de Enseñanza e Investigación en Producción Avícola de la UNAM, explica que con las gallinas rojas en semilibertad se logró una mayor pigmentación de la yema y cantidad de luteína. Con el consumo de pastos crece la cantidad de ácidos grasos polinsaturados.
Otra opción es el huevo enriquecido con ácidos grasos esenciales Omega-3; esto se logra al adicionar el alimento de las gallinas con algas marinas. También pued elograrse alimentando a las gallinas directamente con aceite de pescado, aunque con este procedimiento se adquiere algo del sabor de pescado. Agra ofrece la opción de vender las algas marinas que produce en su empresa de investigación y desarrollo.




