Los altos precios del petróleo y los temores de mayor inflación mundial han derrumbado los indices de las bolsas mundiales. Ante tales temores, es difícil encontrar la varita mágica para resolver los problemas que enfrentan los gobiernos mundiales. Hace meses la FED en su intento de evitar la recesión ajustó a la baja las tasas de interés, pero a la larga esto ha causado efectos inflacionarios.
Los altos precios del petróleo se veían venir de hace tiempo, aunque a inicio de año ajustó durante varias semanas. Al parecer existe bastante especulación y la gran demanda de energía de occidente ha causado esta escalada de precios. No se ve una solución inmediata, aunque hay intentos por reducir el consumo de petróleo con las inversiones en biocombustibles y energías alternativas como la solar.
Es posible que la FED suba las tasas de interés en un intento por reducir el efecto inflacionario, de hecho, algunos bancos centrales ya han realizado estos ajustes. En el caso de México, el Banco de Mexico subio la tasa de referencia en un .25 %
Aunque en teoría una mayor inflación causaría mayores ingresos para las empresas que cotizan en bolsa, el efecto final es que causará un menor gasto del consumidor lo que repercutirá en los ingresos o ventas de las empresas. Adicionalmente, los gobiernos le temen mucho más a la inflación que incluso a una recesión.
En la víspera de los reportes del segundo trimestre, esperamos que estos no resulten tan malos, aunque existen voces en Estados Unidos en el sentido que ya estamos en una recesión, y el crecimiento en este segundo trimestre será negativo o casi cero.
Lo recomendable en estos momentos es mantener las acciones, sobretodo si se está seguro de los fundamentales de las empresas que posee. Una opción puede ser realizar movimientos en el portafolio para adquirir empresas con buena perspectiva a los precios actuales.




